octubre 07, 2013

Cronofobia



Miraba de reojo el reloj que tenía en su canilla, viendo como avanzaba rápido.
— “Me está matando” pensó para sí mismo, trato de pensar más rápido, de hacer valer por horas sus minutos, todo esto en vano.

Se levantó de su asiento y desabrocho un poco su corbata.
— “No puedo respirar” dijo en voz baja y para si mismo, pues se encontraba solo en la oficina. Voltea la vista al reloj de pared, escucha el segundero, molesto como un mosquito por la noche al intentar dormir.
— “Me largo” dice con convicción y sale del cuarto.

Camina por el pasillo, buscando un lugar sin tiempo, una habitación sin reloj, entra en la sala de juntas con el sonido en alto de un tic tac, huye del lugar inmediatamente.
Y continua su travesía una vez más ahora no camina rápido, corre, necesita huir. 

— “El cuarto de limpieza” puede ser la opción, y abre apresuradamente la puerta, la empuja fuerte y tira una escoba.
—“No tengo tiempo de recogerla” y se tira al suelo.
Al fin se encontraba en silencio, en paz, por un momento olvido que pasaba el tiempo, trataba de mantenerse lo más serio posible, pero entonces comenzó a escuchar...

Boom, boom, boom, boom…
— ¿Qué rayos es esta cosa? Se inca en el piso, termina quitándose por completo la corbata, desabotona su camisa y la tira al suelo con rudeza, reduciendo el intervalo entre los “boom.”
—  “¿Qué pasa? ¿Qué demonios me pasa?”

Y comienza a rasgar con sus uñas y sus dedos en su pecho, pensando debo detenerlo. Termina por cortar su piel sin sentir dolor, era más grande la desesperación de tener ese monstruo dentro, separa sus costillas y lo toma con fuerza.
—  “Ahora sí maldito reloj, debes de callar” Sus últimas palabras.


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